Recepción del grupo en un punto céntrico de la ciudad, donde el coordinador principal y el equipo de actores introducen la historia marco: la ciudad ha perdido el equilibrio de sus sentidos y solo los equipos podrán restaurarlo superando misiones sensoriales. Se organizan los grupos, se entregan bandanas identificativas y un kit de explorador sensorial con mapa, cuaderno de pistas y materiales básicos para pruebas de vista, oído, gusto, olfato y tacto. El staff explica normas de seguridad, tiempos, sistema de puntuación y uso responsable del espacio urbano, incluyendo pautas de respeto a vecinos y comercios. Se realiza un breve calentamiento grupal y una mini prueba inicial para que los equipos practiquen la dinámica de resolución de retos antes de empezar el recorrido principal.
Los equipos se dispersan siguiendo diferentes itinerarios marcados en el mapa para evitar aglomeraciones. En las pruebas de vista, deben identificar detalles arquitectónicos, obras de arte urbano o escaparates concretos a partir de fragmentos de imágenes, códigos de color y acertijos visuales entregados en el cuaderno. Un actor caracterizado como guía excéntrico aparece en puntos clave para aportar pistas teatrales, plantear dilemas de elección de ruta y proponer pequeños retos fotográficos de creatividad grupal. En las pruebas de oído, los participantes escuchan pistas de audio, ritmos urbanos o fragmentos de diálogos representados por los actores y deben asociarlos con lugares, mensajes ocultos o patrones que generen una contraseña. La cooperación es esencial para registrar las respuestas, repartir tareas y controlar el tiempo mientras se desplazan por la ciudad.
En esta fase los equipos se encuentran con personajes temáticos como un maestro de especias, un chef urbano o un artesano sensorial que plantean retos vinculados al gusto, al olfato y al tacto. Pueden incluir catas guiadas con ingredientes básicos en formato seguro e individual, identificación de aromas mediante tiras impregnadas y pequeñas pruebas de sensibilidad táctil utilizando materiales de diferentes texturas incluidos en los kits. Cada personaje aporta fragmentos de una historia que solo cobra sentido si el equipo escucha con atención y registra bien las pistas. Algunas misiones requieren negociar con comercios colaboradores o interactuar con elementos del entorno como fuentes, plazas o zonas ajardinadas, siempre con pautas claras para no interferir en la vida cotidiana de la ciudad. La clave está en organizar roles, aprovechar las fortalezas sensoriales de cada persona y mantener la comunicación fluida para no perder ninguna pista.
Todos los equipos regresan al punto de encuentro donde un actor maestro de ceremonias conduce el desenlace de la historia, revelando cómo cada equipo ha contribuido a recuperar el equilibrio sensorial de la ciudad. Se revisan las hojas de respuestas y evidencias recopiladas, se otorgan puntos extra por creatividad, fotos de equipo y cooperación observada por los monitores durante el recorrido. Se anuncia al equipo ganador y se entrega el trofeo, junto con un breve reconocimiento al resto de grupos para reforzar el logro colectivo. El coordinador cierra la actividad con un debriefing ligero, conectando los retos vividos con habilidades profesionales como comunicación, adaptación al cambio, liderazgo compartido y confianza. Finalmente, se propone una foto grupal y se ofrece al departamento de RRHH la posibilidad de recibir un resumen con las principales observaciones sobre la dinámica de los equipos.
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