Recepción del grupo en la zona olímpica corporativa, explicación global del programa y bienvenida del coordinador principal que asume el rol de maestro de ceremonias. Se presentan las normas básicas de seguridad, el sistema de puntuación por países y el tipo de pruebas que se realizarán, dejando claro que la cooperación y la inclusión están por encima del rendimiento físico. A continuación, se divide al grupo en equipos equilibrados que representarán diferentes países corporativos, entregando bandanas y material gráfico para que diseñen su bandera, lema y breve grito de guerra. Cada país se organiza internamente asignando roles como capitán, responsable de motivación, portavoz de resultados y encargado de estrategia. La fase culmina con un pequeño desfile de naciones y juramento deportivo corporativo donde se refuerzan valores como respeto, juego limpio y orientación a objetivos comunes.
Los equipos rotan por un circuito de estaciones temáticas donde se combinan pruebas físicas ligeras con desafíos de comunicación, coordinación y resolución de problemas, de manera que todas las personas puedan participar activamente. Ejemplos de estaciones son relevos cooperativos, lanzamiento de precisión con material seguro, construcción de estructuras simbólicas que representen metas corporativas, laberintos de confianza guiados con los ojos vendados y desafíos de lógica en formato contra reloj. Cada prueba otorga puntos según el resultado logrado, pero también por actitudes clave: apoyo mutuo, creatividad, liderazgo compartido y manejo de la presión. El staff dinamiza las estaciones, adapta la intensidad al grupo y asegura que cada persona encuentre un rol significativo dentro de su equipo. Durante este bloque se genera un clima competitivo positivo que impulsa la cohesión y la comunicación transversal.
Tras el circuito por estaciones, se presenta un gran reto final en el que todos los países compiten simultáneamente en una prueba macro que requiere integración de habilidades: coordinación motriz, planificación estratégica y comunicación rápida entre diferentes roles. Esta prueba puede adoptar la forma de una gymkhana masiva con relevos encadenados, un rompecabezas gigante con piezas que se obtienen a través de mini retos coordinados o una misión cooperativa donde cada país aporta una parte esencial para completar el desafío global. La mecánica está diseñada para que los equipos que hayan aprendido a organizarse mejor durante las estaciones iniciales obtengan una clara ventaja, evidenciando la importancia de la mejora continua y el aprendizaje en tiempo real. Al cierre de la prueba se suman los puntos conseguidos y se configura el medallero provisional, generando expectación y clima festivo antes de la ceremonia de clausura.
Se reúne a todo el grupo en la zona central para anunciar el medallero final y celebrar la performance colectiva. El coordinador dirige una breve reflexión sobre los aprendizajes vividos: cómo se han tomado decisiones bajo presión, qué ha funcionado en la coordinación de roles y qué paralelismos se pueden establecer con los retos del día a día en la empresa. A continuación, se realiza la entrega solemne del trofeo al país ganador y de medallas de participación al resto de equipos, reforzando la idea de logro compartido y pertenencia a la misma organización. Se propone un espacio abierto de feedback inmediato en el que los participantes pueden compartir momentos destacados, mejores prácticas detectadas y compromisos de acción para trasladar al entorno laboral. La jornada finaliza con fotos grupales y despedida, dejando una sensación de celebración, cohesión y energía renovada para afrontar nuevos desafíos corporativos.
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